¿Es el Diezmo un Mandato Divino a los Cristianos?

Sin lugar a dudas la Biblia habla del Diezmo, sin embargo, debe quedar claro que ese Diezmo del que habla la Biblia, NO es un Mandato Divino a los Cristianos. De igual forma debe quedar claro también, que dicho Diezmo, NO era Dinero.

Pero antes de abordar a fondo este tema, me gustaría explicar un par de detalles que considero de mucha importancia, ya que pueden ayudar a evitar cualquier mal entendido al respecto. Lo primero que se debe evidenciar, es que la Iglesia de Dios (de acuerdo a la Biblia), NO es un club ni una denominación en particular, sino el cuerpo total de creyentes bautizados y aceptados por Dios y por Jesús, y sólo ellos tienen conocimiento de quiénes conforman ése cuerpo. Sin embargo, esto no quiere decir que no hay organizaciones que ayudan a difundir la Biblia y sirven al prójimo. No quiere decir que estas organizaciones son malas. Los instrumentos no son malos ni buenos de por sí, sino del uso que el ser humano hace de ellos. No hay herramientas malas y buenas: hay seres humanos malos y buenos.

La verdad objetiva que cualquier persona libre de prejuicios puede comprobar al leer el Nuevo Testamento, es que éste no sugiere en absoluto, la creación de sociedades organizadas jurídicamente (i.e., instituciones con juntas directivas, edificios propios, pastores asalariados de tiempo completo, ni bandas musicales) llamadas iglesias. No hay un solo indicio en el Nuevo Testamento, de que el apóstol Pablo o Pedro, al hablar de “pastor” (Tito 1:5-9), e “iglesia” (1 Corintios 15:9), tuvieran en mente, todo el sistema conocido hoy en día (alrededor del mundo) como: iglesias.

Lo segundo, es que este tema acerca del Diezmo puede ser entendido con toda claridad, si el lector inicia su lectura de la Biblia desde el primer libro, que es el libro del Génesis (i.e. Origen, Principio). Ya que de esa manera, su entendimiento acerca del tema estará basado en el CONTEXTO de la Biblia, y NO en un par de textos utilizados fuera de su contexto.

Cabe mencionar que, Jesús enseña que conocer la Biblia en su contexto, evita que caigamos en las trampas de El Satanás. Esta es una maravillosa lección que todos podemos aprender de Jesús en Mateo 4:1-11 & Lucas 4:1-13. Jesús amaba la Biblia, y nos dio el ejemplo para que lo imitemos. Los discípulos al igual que Jesús amaban la Biblia. La Biblia era parte de la vida de Jesús y los discípulos. Imitemos pues a Jesús conociendo la Biblia, amando la Biblia.

Y al decir “Biblia”, no debemos pasar por alto, que NO es una referencia a la “Biblia Católica” NI a la “Biblia Evangélica”, TAMPOCO a la “Biblia de los Testigos de Jehová”, NI a la “Biblia de los Mormones”, sino a la SINGULAR Biblia del pueblo de Jacob, del pueblo Hebreo. La cual fue escrita ORIGINALMENTE en los idiomas Hebreo, parte de Arameo (Antiguo Testamento) y Griego (Nuevo Testamento). Y con esto NO estamos diciendo, que deberemos aprender estos idiomas para conocer la Biblia, sino más bien, que NO debemos apegarnos a una sola versión de la Biblia al Español (al punto de la idolatría), como si fuera la Biblia misma. Cualquier versión de la Biblia en Español es útil, siempre y cuando no olvidemos que lo que tenemos en nuestras manos es una TRADUCCIÓN de la ÚNICA, SINGULAR, Biblia al Español. Y que por lo tanto, en algún momento será necesario comparar varias versiones de la Biblia, para tener un mejor entendimiento de algún versículo en particular.

Dicho esto, entremos de lleno al tema. Los argumentos presentados por quienes solicitan el Diezmo como el medio para el sostenimiento económico de las iglesias, son muy conocidos. Cuando se mencionan los Diezmos como parte de la Ley de Moisés, el primer argumento que se presenta es que “la Ley de Moisés fue después de Abraham”, y que “antes de dicha Ley, Abraham como un fiel Diezmador, dio el ejemplo de que, Diezmando es cómo se obtiene la Bendición de Dios”. Sin embargo, si vamos al libro del Génesis, nos daremos cuenta de que la primera referencia respecto a dar a Dios algo, NO es el Diezmo, sino la Ofrenda (Génesis 4:3-5), la cual al nacer del corazón (2 Corintios 9:7), NO tiene un monto específico, a diferencia del Diezmo que es la décima parte de cualquier cantidad.

Y en lo que respecta a Abraham, se sugiere al lector que lea el capítulo entero donde se menciona este Diezmo de Abraham, que es el capítulo 14 del libro del Génesis. El lector notará lo siguiente:

1. Reyes de tierras aledañas al lugar donde vivía Abraham forman dos bandos y se declaran la guerra. (v.1-10).

2. El bando de Reyes ganadores tomó toda la riqueza de Sodoma y Gomorra, y también a Lot (sobrino de Abraham que moraba en Sodoma) y todos sus bienes. (v.11-12)

3. Uno de los que logra escapar avisa a Abraham que Lot su pariente estaba prisionero, y Abraham con sus criados (más de trescientos) y sus aliados, fue a rescatar a su sobrino Lot. (v.13-15).

4. Abraham recupera todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y a Lot su pariente y todos sus bienes. (v.16).

Aquí haremos un paréntesis para aclarar algo muy importante, y es que según el argumento de quienes solicitan el Diezmo a los Cristianos, Abraham era bendecido porque era un fiel Diezmador. Según nos dicen: “Abraham Diezmaba y entonces Dios lo bendecía; si ustedes quieren ser bendecidos primero deben dar el Diezmo como lo hacía Abraham”.

5. Cuando Abraham regresa de la batalla, el Rey de Sodoma sale a recibirlo junto con un Rey que NO participó en dicha guerra. El nombre de este rey era Melquisedec y no solamente era Rey, sino también Sacerdote al servicio de Dios. Melquisedec recibe a Abraham con pan y vino y lo bendice. (v.17-19).

En estos pasajes vemos que el Rey Melquisedec, Sacerdote de Dios bendice a Abraham —sin que antes Abraham le hubiera dado algo a cambio de la bendición. Y sabemos que ANTES de este evento Abraham había sido bien bendecido por Dios, pero NO a causa del Diezmo. Abraham era rico (Génesis 13:2), pero NO por dar el Diezmo, como veremos a continuación.

6. Es HASTA este momento en que Abraham le dio los Diezmos de todo al Rey Melquisedec. (v.20).

Un punto muy importante ha de ser aclarado aquí: ¿Le da Abraham al Rey Melquisedec el Diezmo de todos sus bienes con los que Dios lo había bendecido antes del evento en cuestión? La respuesta es ¡NO!.

7. El Rey de Sodoma sostiene una conversación con Abraham, que aclara cualquier posible mal entendido:

Luego el rey de Sodoma dijo a Abram:
–Dame las personas y quédate con los bienes.

Pero Abram le contestó:
–He jurado al Señor, al Dios altísimo que hizo el cielo y la tierra, no tomar nada de lo que es tuyo: ni siquiera un hilo o una correa para mis sandalias, para que nunca digas que tú fuiste quien me hizo rico. Yo no quiero nada para mí, excepto lo que ya comieron los criados. En cuanto a los hombres que me acompañaron, es decir, Aner, Escol y Mamré, ellos tomarán su parte. (v.21-24).

El tan mencionado Diezmo dado por Abraham, y utilizado para solicitar el Diezmo a los Cristianos, NO fue un Diezmo sobre los bienes con los que Abraham había sido bendecido por Dios, sino sobre los bienes que Abraham recuperó, y que le pertenecían al Rey de Sodoma! Este es el ÚNICO Diezmo que dio Abraham en toda su vida, según registra la Escritura. En el Nuevo Testamento, el escritor del libro de Hebreos menciona este evento y dice que: “Abraham el patriarca dio diezmos del botín.” (Hebreos 7:4). Por lo tanto, podemos estar completamente seguros de que Abraham NO era un fiel Diezmador!.

Otro argumento muy utilizado para solicitar el Diezmo a los Cristianos se encuentra en el Nuevo Testamento. El Jueves 12 de Febrero de 2015, una Revista matutina que se transmite de 6 a 9 de la mañana de lunes a viernes en un Canal de Televisión Nacional, en su segmento final de 8:30 a 9:00 de la mañana, abordó el tema: “El Diezmo: mandamiento Divino o de Hombres”. Para abordar el tema invitaron a un pastor y a un psicólogo. El programa en sí era para promover el Diezmo.

Una de las presentadoras del programa preguntó al pastor: “Está en el Nuevo Testamento pastor, porque eso es algo que nos preguntaban constantemente, si los Diezmos se establecen también en el Nuevo Testamento”. A lo que el pastor contestó: “Bueno, en el Evangelio de San Mateo capítulo 23, versículo 23, Jesús dijo: Es necesario hacer primero la justicia, el amor, sin dejar de Diezmar. (Mateo 23:23)”.

Este capítulo de Mateo 23 es bastante particular, ya que en este capítulo Jesús se dirige específicamente a ciertas personas. Si usted lee con cuidado se dará cuenta que desde el segundo versículo de este capítulo, Jesús hace énfasis en ciertas personas en particular, veamos:

v.2 “los escribas y los fariseos”

v.13 “¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”

v.15 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!”

v.16 “¡Ay de vosotros, guías ciegos!”

v.17 “¡Insensatos y ciegos!”

v.23 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”

v.25 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!”

v.26 “¡Fariseo ciego!”

v.27 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!”

v.29 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!”

v.33 “¡Serpientes! ¡Engendros de víboras!”

En este capítulo, es más que evidente (aunque al parecer no para algunos), que Jesús se dirige explícitamente a “los fariseos e intérpretes de la ley de Moisés” (v.2), y NO a los Cristianos como asegura el pastor. De hecho, en este capítulo Jesús contrasta a los discípulos con los escribas y fariseos, y les dice: “los escribas y fariseos aman que los hombres los llamen: Rabí, Rabí”, PERO “ustedes no quieran que los hombres los llamen Rabí; porque uno es su maestro, el Cristo, y todos ustedes son hermanos” (v.8). Así que aplicar Mateo 23:23 a los Cristianos, es sencillamente desconocer o sacar de su contexto este texto.

El otro muy citado y último argumento que abordaremos en este artículo, se encuentra en el libro de Malaquías. Un dato importante que todo Cristiano debería saber respecto a este libro, es que el libro de Malaquías fue escrito unos 400 años ANTES de Cristo, y por ende obviamente, de los Cristianos. Este dato por sí solo debería ser una alerta al momento de leer el texto más citado de este libro, el cual se encuentra en Malaquías 3:8, el versículo dice así:

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”. (v.8)

Muchas personas comenzaron a Diezmar una vez que les fue citado este versículo. Sin embargo, debo insistir en que el problema principal de la mayoría de los asistentes a las iglesias, es que NO les gusta leer. Por lo general, leen el versículo que les mencionan y nada más. Realmente pocos tienen la buena costumbre de leer los textos que están antes y después de los textos que les son citados. A eso se le llama leer en CONTEXTO. Vamos a poner en práctica la lectura en contexto y verán que de esa manera encontraremos la respuesta a este argumento. Leeremos el versículo 9, para ver qué información nos brinda que nos pueda ayudar a encontrar la respuesta:

“Malditos sois con maldición, porque vosotros, LA NACIÓN toda, me habéis robado”. (Malaquías 3:9)

Note que el versículo 8 está dirigido a una singular NACIÓN en particular, y NO a TODAS las naciones en general. Por lo tanto, la maldición del versículo 9 está dirigida a esa nación (tenga presente que en este momento ni aún el Cristo existía, mucho menos los Cristianos). ¿Y cuál era esa nación? La respuesta está al inicio del libro de Malaquías, en el capítulo 1, versículo 1, he aquí la importancia leer en contexto; el libro comienza diciendo así:

“Profecía de la palabra de Dios CONTRA ISRAEL, por medio de Malaquías”. (v.1)

Si el lector lee el libro de Malaquías completo y no se centra sólo en los versículos del 8 al 10, del capítulo 3, entonces difícilmente llegará a la conclusión, de que en esos versículos Dios se está refiriendo a los Cristianos, o a todas naciones bajo el cielo. Y es que en definitiva, Dios no se puede estar refiriendo a las naciones en general, ya que la única singular nación a quién Dios le dio leyes fue al pueblo de Israel:

“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo ISRAEL”. (Malaquías 4:4)

Este texto claramente demuestra que aplicar Malaquías 3:8 a los Cristianos está completamente fuera de lugar. No olvide que en ese tiempo, los Cristianos aún no existíamos. El otro versículo muy citado en este libro, es Malaquías 3:10, que dice así:

“Traed todos los diezmos al alfolí” (v.10)

Y aunque la mayoría sabe que el Diezmo es el 10% de cualquier cantidad, pocos saben que es “el alfolí”. Algunos suponen que el alfolí es el recipiente en el que se debe depositar el dinero. Pero eso está lejos de la realidad. Veamos este mismo versículo en otra versión de la Biblia:

“Traigan todos los diezmos al GRANERO del templo”

El granero obviamente, NO era un lugar para depositar dinero, sino como su nombre lo dice, el sitio donde se almacenaba el GRANO. ¿Entonces el Diezmo del que se habla en Malaquías no era Dinero? La respuesta está en el mismo versículo:

“y haya ALIMENTO en mi casa” (v.10)

Efectivamente, el Diezmo del que habla Malaquías NO era Dinero, sino “el diezmo de la simiente de la tierra, del fruto de los árboles” (Levítico 27:30; Nehemías 10:37). Y argumentar que eran granos porque el dinero todavía no existía, es sencillamente desconocer el contexto Bíblico, ya que José (hijo de Israel —Génesis 35:10) fue vendido por “veinte piezas de plata” (Génesis 37:28), y ese evento fue mucho antes de Malaquías.

Finalmente, los asistentes a las iglesias se deciden a dar el Diezmo cuando escuchan la parte final de ese mismo versículo que finaliza diciendo:

“y probadme ahora en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” (v.10)

No obstante, bastará con seguir leyendo los versículos siguientes, para comprobar que la sobreabundante bendición que Dios promete a Israel en estos textos, consiste en que no les falte la lluvia a su tiempo, en no permitir que las plagas destruyan las cosechas, es decir, en proveerles la fertilidad de la tierra, leamos:

“Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice el Señor de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis TIERRA deseable, dice el Señor de los ejércitos”. (v.11-12)

Lo que Dios realmente quiere es lo siguiente:

“Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y CONOCIMIENTO DE DIOS más que holocaustos“. (Oseas 6:6)

Con todo, sé que muchos quedarán claros respecto a este tema, pero también sé, que la mayoría no dejará de dar el Diezmo, sino que harán lo mismo que hicieron otros en los días de Jesús, que aunque creían que Jesús era el Cristo:

“no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.” (Juan 12:42-43)

Sin embargo, si las palabras de Jesús en los versículos que citaremos a continuación, no les hacen reflexionar, estoy convencido de que NADIE lo hará, ni siquiera Dios mismo:

“Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me comisionó; y el que me ve, ve al que me comisionó. Yo nací en el mundo como una luz, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las obedece, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ésa le condenará en el último día de esta era. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me comisionó, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida en la era venidera. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Juan 12:44-50).

Estaba escrito que el Cristo justificaría a los suyos por su CONOCIMIENTO (Isaías 53:11). Por eso el apóstol Juan dijo que Jesús vino para darnos ENTENDIMIENTO (1 Juan 5:20). De tal manera, que los Cristianos no somos justificados delante de Dios por dar el Diezmo, sino por la OBEDIENCIA a su amado hijo humano Jesús, el Cristo. (Lucas 9:35; Juan 3:36; Hebreos 5:9).

CONCLUSIÓN

Es más que claro, que la Ley de Moisés fue dada ESPECÍFICAMENTE al pueblo de Israel (Levítico 27:30-34; Números 18:21-32, Deuteronomio 14:22-29; 4:5-9, Malaquías 1:1; 4:4), y NO a todas las naciones. Y aunque algunos dividan la Ley de Moisés en dos partes, para tratar de justificar ciertas creencias o prácticas (como la guarda del Sábado para los Cristianos), lo cierto es que NADIE en la Biblia hizo tal división. Dicha división la han llamado la Ley Moral (los primeros Diez Mandamientos), y la Ley Ceremonial (los restantes Seiscientos Tres Mandamientos). Quienes promueven esta división, enseñan que la Ley Ceremonial (los Seiscientos Tres Mandamientos) fue abolida, y que por lo tanto, los Cristianos solamente tienen que guardar la Ley Moral (los Diez Mandamientos). Obviamente NO existe un solo texto en la Biblia que avale semejante propuesta.

Sin embargo, los promotores de dicha división, cuando llegan a este tema del Diezmo, deciden olvidarse por completo de tal división, ya que la Ley del Diezmo NO es parte de los Diez Mandamientos (o Ley Moral), sino de los restantes Seiscientos Tres Mandamientos (o Ley Ceremonial), que según ellos mismos fue abolida, y que por ende, los Cristianos NO deben practicar.

Pero la verdad, es que Jesús citó los Mandamientos sin hacer tal división, para Jesús el primero y más importante de TODOS los Mandamientos NO está dentro de los primeros Diez Mandamientos (o Ley Moral), sino dentro de los restantes Seiscientos Tres Mandamientos (o Ley Ceremonial), específicamente en Deuteronomio 6:4-5. Y según Jesús, éste Mandamiento es para los Cristianos (Marcos 12:29-30).

No olvidemos, que el singular Maestro (Mateo 23:8) puesto por Dios para enseñarnos lo que debemos y no debemos hacer (Lucas 9:35), es Jesús el Cristo (Juan 13:13), y NO alguna sociedad organizada en particular. Por tanto, bien hacemos si prestamos mucha atención a las enseñanzas de Jesús, pues los Cristianos somos juzgados cada día por sus palabras (Juan 12:47-50), y de nuestra OBEDIENCIA a él, depende nuestra salvación. (Juan 14:15; 8:31; 3:36; Lucas 6:46; Hebreos 5:9).

De tal manera que, si somos juzgados a diario por lo que Jesús sí nos mandó, y NO por lo que no nos mandó, entonces debemos recordar, que NO EXISTE un solo versículo en el Nuevo Testamento, donde Jesús haya dado mandamiento a los Cristianos de dar el Diezmo. (Gálatas 5:4).

– – –

Atentamente,

Alexander

1 Comment

  1. Esteban says:

    Alexander, muy bueno y contundente tu artículo. Escribí un libro al respecto donde puedes encontrar las mismas conclusiones, con un poco más de detalle: Tinaja y Vasija: tinajayvasija.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *